Mujer III


Silvestre paloma,
oda* y hada,
nodriza y orilla,
ciruela y zafiro,
motor y perfume,
follaje y vida,
el amor y las lágrimas.

La madre, la hermana,
la compañera, la amante plateada,
entiendes las desdichas
bajo la espuma del cielo,
sin saber que el manantial de la felicidad
es tu compañía en el frío otoño, tu,
mitad, apacible y bella,
la voz de la lluvia, la lampara sin guerra.

Aquí que cubres con tu hueste**,
la marcha querida,
el oro por donde pisas no necesita alfombra,
solo tu cuerpo que es el himno del mundo,
apacible amor del hombre de piedra,
caminando conmigo, la vida,
no he pedido tesoros solo el amor de la mujer,
así la muerte es justa y quiero que lo sepas,
sin ti ceniza,
sin ti torrente,
sin ti la corona cruel,
contigo leña lenta.

Tu andar en las espinas valeroso parir del día,
tu dolor se borra en el ensueño de la aurora,
Tú de fibras y de algas, madre de raíces, tu, minuto mío,
tu silencio es poesía y tu risa la caña salvaje,
Tu suavidad de niña, tú de pechos y de valles,
amor de páginas, de paz generosa, ¿cómo no adorarte?

Contigo el trigo y el rubí,
Contigo parezco completo,
Contigo la verdad necesaria,
Contigo algunos siglos, amen***.


*Oda: poema genero lírico.
**Hueste: ejército en campaña.
***Amen: Expresión desiderativa. “Así sea”.



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