Entradas

I

Imagen
El silencio desprende la singular forma de quietud en un vacío sereno, la ansiedad es una fibrosa cabellera que cubre los muros y el polvo oscuro, este metabolismo se compara con el aroma del astro y el invierno del sitio, la elemental forma del eco prisionero se acumula en la iracunda lluvia del tejado, la estepa del pensamiento y su reflexiva luz descansa en  la villa nocturna, esta soledad a la que continuamente llama la tierra es la serenidad que apacigua las bestias y al hombre sonoro, vuelve la cita al terreno, el invencible deleite negro, el aceite consumido  declara la banalidad, el aposento de nubes y su imperio invisible en los ojos, la finalidad del alabastro en la expiración del anhelo, la parada al flagelo es  fragante sopor, el efecto delirante que desata el fuego, o que ave termino sin exceso de trópico, aceptémoslo o no, todo termina curvo en el frondoso vacío y el amor hambriento entero, también palidece sin retorno la música que arrastra lejos los escond...

Amistad

Imagen
Un salvamento al campo frío , va más allá de todo, un refugio cuando todo está perdido, un ancla en el tiempo, quien tiene un amigo no tiene olvido. La amistad es una metamorfosis del amor, un albedrío, es una noche clara cuando todo parece oscurecido, Es la verticalidad del hombre, a quien se ama con todos sus ruidos. Casi mitades, similitudes, uniformidades, conocedores de una verdad y un triste rocío, a quien más puedo dar de beber y dar pan, y dar revelaciones y secretos y rincones baldíos. La amistad es un abierto mar, un complicado misterio, casi una copa sin más soledad, una llama a la lealtad consigo mismo. También el tiempo que junta alturas, Une caminos, un bien en un mismo sentido, Un viento desinteresado que descubre al fondo, un tesoro perdido. Amigo de la lejanía, como compartíamos del vino y del canto nutrido, nos separa el silencio, y este verde destino, y esa noble eternidad que era contar contigo.

Mujer III

Imagen
Silvestre paloma, oda * y hada, nodriza y orilla, ciruela y zafiro, motor y perfume, follaje y vida, el amor y las lágrimas. La madre, la hermana, la compañera, la amante plateada, entiendes las desdichas bajo la espuma del cielo, sin saber que el manantial de la felicidad es tu compañía en el frío otoño, tu, mitad, apacible y bella, la voz de la lluvia, la lampara sin guerra. Aquí que cubres con tu hueste ** , la marcha querida, el oro por donde pisas no necesita alfombra, solo tu cuerpo que es el himno del mundo, apacible amor del hombre de piedra, caminando conmigo, la vida, no he pedido tesoros solo el amor de la mujer, así la muerte es justa y quiero que lo sepas, sin ti ceniza, sin ti torrente, sin ti la corona cruel, contigo leña lenta. Tu andar en las espinas valeroso parir del día, tu dolor se borra en el ensueño de la aurora, Tú de fibras y de algas, madre de raíces, tu, minuto mío, tu silencio es poesía y...

Capas, copas, corazas.

Imagen
Abrí una gran copa para ocuparnos, para desocuparnos, para envolvernos, para desintegrarnos en las sombras que nos separaron, para llorar un aroma, y reencontrar el retiro silencioso, mientras tu voz galopa lenta a mis desahuciones, a mis desmembraciones, a mis preguntas solitarias. Han sido días de pequeños abismos, de noches tremolinas, de lunas destilando éter,  y finos vacíos, desde nuestra separación de destinos, desde las fechas,  desde las flechas descarnadas a mí, las desesperaciones flotantes y las melancolías. Siendo sinceros, esas corazas, esas brasas,  esos dulces orgullos por el que la última noche abierta fraguo la despedida,  esas canciones por el verso muerto, causo esa batalla de silencios e incomprensiones,  de quimeras lustrales * , desde ahí,  el exilio del amor que tan abundantemente inundastes en mis confines,  que tan abundante quedo desierto para el balcón y las lumbres, el tour por el desdén, que d...

Novela I

Imagen
“Batidas” Las 24 horas de la noche anterior, forcejearon los tridentes para abrir la criatura en metales, los vientos fríos de la ciudad de la negra pipa, la marcha de los corceles en los laberintos de Manrique, estábamos en rastreo del carbón oscuro, arriba de los trenes y los bueyes, en la cruz de la geografía, de las tablas negras y los zapatos rotos. Les contare; mi amparo es una barracuda que escupe los balines y las heridas, es de cacha de empuñadura, de dobles diamantes, con escamas de serpientes y con cañón de cinco pulgadas compensado en la boca y con tambor liso, café como para no alargar la hora del justiciero, esta “python” * está arremangadura, es la coraza de la cacería en el riel de la noche del perro, iniciara con abrir fuego galopante que insista por su cuerpo hasta que llegue al borde, ya en el cruce por el viento de señales, contaminado el aluvial y las cabezas locas cocinadas de mi hermano Vily, le abra con canciones hechas de plomo el hueso de la muerte, pri...

Camino laberintico.

Imagen
Todos merecen ganar, probar el triunfo en copas de zafiro, la búsqueda intrínseca, el sendero del retorno, el reflejo propio que da luz, el ímpetu en la adversidad, el metal en el fuego, maleable camino laberíntico, olvida el éxito y todas sus pretensiones, prometer para efectos no causados, no es concluyente, la felicidad y la propia admiración consagra la vida con sentido, allí donde claudica el impaciente, las manos callosas aprenden con amor, la metamorfosis del corazón que cambia con la vida, si el fracaso y la derrota toca siete veces la puerta, debes abrirle, aprender es como un tallo, extiende sus brazos al placer de conseguir lo que otros negaron, por el esfuerzo, por la tralla, silencioso pilar, se contrae y se expande, los filósofos lo llamaron experimentación, esto que es la vida, vivir por vivir a imagen y semejanza de todas sus formas, ahora que es posible ser consciente, ahora que es posible hacer algo bueno por otro. Concédete el máximo goce, ama esta suerte tan tuya...

Pena de amor

Imagen
Así en la condena morfina celdas de cobre en la roja ornamenta , abri el pecho con un puñal,  para encontrarme en las mañanas malditas  tan culpable, amor que destroza estas rosas sin olvido,  la sangre  derramada en el laurel,  mis espinas y mis gotas, asesino del amor,   por los celos del demonio impostor,  yaceré en el fondo del cadalso,   en la hidra de la soga indolente,  me sentiré sin perdón bajo la muerte lenta,  con su rostro eterno en mis manos  que engendran su cuerpo dormido,  ¿existe peor condena de la que no nos salva ni la muerte?,  culpable de su líquido gemido,  frágil en mis manos fallecidas,  embriaguez de la espiga,  en los tréboles del tormento,  culpable por extinguir,  su amor eterno y suave.