Pena de amor
Así en la condena morfina celdas de cobre en la roja ornamenta , abri el pecho con un puñal, para encontrarme en las mañanas malditas tan culpable, amor que destroza estas rosas sin olvido, la sangre derramada en el laurel, mis espinas y mis gotas, asesino del amor, por los celos del demonio impostor, yaceré en el fondo del cadalso, en la hidra de la soga indolente, me sentiré sin perdón bajo la muerte lenta, con su rostro eterno en mis manos que engendran su cuerpo dormido, ¿existe peor condena de la que no nos salva ni la muerte?, culpable de su líquido gemido, frágil en mis manos fallecidas, embriaguez de la espiga, en los tréboles del tormento, culpable por extinguir, su amor eterno y suave.