Un minuto por Siria.
El agitar mundial, bocinas de
guerra, enajenación esvástica*, vanidad de
las armas del cataclismo, hendidura de dientes, el cráter, fango de odio y
locura. He aquí, dejara de ser ciudad y vendrán un montón de ruinas, dice el
profeta Isaías**, capítulo del fin del
mundo, desaparecerá la fortaleza, las grandes moles, Siria en los cielos de Israel. Si
el poder se perpetúa, la excusa es la destrucción tiránica de herejes con las
armas del miedo, o el cauce mediterráneo
para la tierra del abundante aceite de roca***,
mezquita lámpara de Alá; un caza**** para las cruzadas a
la tierra santa, emotivos panoramas para la marrullería y la imaginación segregada,
permitiendo los saqueos de constantinopla y la alineación, la democracia también
mengua, también elegimos la barbarie y el acantilado de morada, así los mercados
pierden y ganan todas sus riquezas y sequías. Lunáticos perpetúan la guerra fría, para el florecimiento o la caída del trono sumergido, la curvatura, la
trinchera del pueblo, la mutilación bajo la sangre caliente, la trituración del
despojo, la moral sin estela del holocausto, desnudes colectiva, sumersión del relámpago,
se espera tras doscientos años la paz amenazada, la hoguera humana, los kilómetros
heridos, la paz sin firmamento, los capítulos del nuevo orden carnicero.
* Nazismo (cruz
esvástica)
** Biblia, libros proféticos.
*** Griego - petrolĕum
(Petróleo).

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