Abrí una gran copa para ocuparnos, para desocuparnos, para envolvernos, para desintegrarnos en las sombras que nos separaron, para llorar un aroma, y reencontrar el retiro silencioso, mientras tu voz galopa lenta a mis desahuciones, a mis desmembraciones, a mis preguntas solitarias. Han sido días de pequeños abismos, de noches tremolinas, de lunas destilando éter, y finos vacíos, desde nuestra separación de destinos, desde las fechas, desde las flechas descarnadas a mí, las desesperaciones flotantes y las melancolías. Siendo sinceros, esas corazas, esas brasas, esos dulces orgullos por el que la última noche abierta fraguo la despedida, esas canciones por el verso muerto, causo esa batalla de silencios e incomprensiones, de quimeras lustrales * , desde ahí, el exilio del amor que tan abundantemente inundastes en mis confines, que tan abundante quedo desierto para el balcón y las lumbres, el tour por el desdén, que d...
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