Ambrosía
Azul de la
tierra
espuma de roca
de la oda
cenicienta
encendida en el fondo del alga,
yace el cielo
diluido
en borrascas y
torrentes nebulosos,
como la mano de
los ríos
donde emerge la
célula terrestre,
en el desierto
de la noche
va de la mano
del viento,
y entre los
rayos del polen
fecunda el hogar
verde,
hecho de musgos
y antracitas,
de las gotas del
naufragio
de la edad de
las estrellas,
del relámpago
nupcial,
que abrazó el
cielo con la tierra
en lluvias
matorrales.
Néctar azul
De las alturas
de la bifurcación
en el fuego
frio,
en los páramos
celestes,
se desmenuza
las fogatas de
agua,
cargadas de
plumas
de peces
de tuberías
y reptiles,
en los
abundantes hilos de lodo,
más allá de la
corola del granito cósmico,
del compuesto
ambarino,
del átomo de
oro,
surgió la
existencia milagrosa
en sus entrañas,
la semilla
húmeda,
allá en las
raras esmeraldas del viento,
se congelo
fértil y secreta,
para nacer en un
diluvio,
de pájaros y
arcas,
con escamas de
lagos y de mares,
dio vida en la
molécula de la selva,
y en los
escombros naturales
sostuvo sus ojos
infinitos
el follaje
glacial.

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